
El día 14 de agosto del año pasado Manga films, siguiendo la estela de Tarantino y Rodríguez y su Grindhouse, estrenó en unas pocas ciudades españolas un Programa Doble de Terror con las películas Desmembrados y Ovejas asesinas.
Ovejas asesinas (Black sheep en el original, Nueva Zelanda 2006, dirigida por Jonathan King y con Nathan Meister y Danielle Mason entre otros como protagonistas) se había convertido en una película de culto solo con su trailer, que llegó a todo el mundo cuando lo subieron a Internet:
Antes de que se estrenara ya habían corrido ríos de unos y ceros en los foros de Internet destacando las virtudes que a priori se intuían en el film, acrecentadas por las similitudes que tenía con el cine de Peter Jackson, en concreto la localización (rodada en Nueva Zelanda), y los efectos especiales, que corren a cargo de Weta Workshop, que son los mismo que hicieron los de El Señor de los Anillos o Braindead.

El argumento es una excusa para hacer la gracia de ovejas comiendo gente: unos científicos locos experimentan con los bichos y la lían parda. Como ya ocurría en Jesucristo Cazavampiros o Payasos asesinos del espacio exterior una premisa disparatada no tiene por qué sostener todo un largometraje, aunque sea de hora y media como este.
Ovejas asesinas es un coñazo de película que tiene un par de escenas graciosas pero que acaba aburriendo, entre otras cosas porque no recuerdo si tenía ritmo (mala señal), los personajes importan tres cojones y ver a veinte personas siendo devoradas por veinte corderos termina cansando. Incluso aparecen unos bichos mitad oveja mitad humano que deberían dar algo de mal rollo pero que solo sirven para que los de Weta Workshop se luzcan con sus creaciones.

Al final ni es de miedo, ni es gore, ni es comedia ni nada, es solo un "tengo una idea cojonuda para que nuestra película llege al hall de la fama de pelis raras y de serie b, y hará que un montón de jugadores del wow y fans de George Romero nos pongan de genios para arriba". Infumable.
La sorpresa de la noche la protagonizó la otra película, Desmembrados, la que pasaban antes de Ovejas asesinas en plan de telonera para minimizar gastos.
Desmembrados (Severance en el original, Reino Unido 2006, dirigida por Christopher Smith y con Danny Dyer y Laura Harris como protagonistas entre otros) es la historia de unas vacaciones de empresa en el centro de Europa que terminan en carnicería.

El humor negro (pero edulcorado, para casi todos los públicos) es la principal baza de esta película, que siendo una producción pequeña cumple perfectamente su cometido y entretiene durante todo el metraje. Las escenas violentas insinúan más que muestran y no son excesivas, y hay algunas que consiguen ponerte muy nervioso. Los actores por su lado resultan creíbles en sus no demasiado típicos personajes, así como las relaciones entre ellos y sus reacciones cuando empieza la matanza.
Además, el giro del guión hacia el final de la película es de los mejores que he visto en este tipo de películas, muy lejos de Saw 2 y su "vaya, así que uno de los que tenía que pasar las trampas estaba compinchado con el jefe... qué inteligente, ¿no?" y otras mierdas.

Un estupendo entretenimiento para cualquier tarde que deja muy buen sabor de boca.