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miércoles, 17 de febrero de 2010

Tom Tom Club 2009

¿Recuerdan este post de los baterías cantantes? Curiosamente se me pasó uno que me gusta mucho: Chris Frantz. Era el batería de los Talking Heads y junto con Tina Weymouth, la bajista del grupo (con la que se casaría más tarde) y Adrian Belew, el guitarrista, formaron el Tom Tom Club, una banda paralela sin David Byrne. Este es uno de sus grandes temas, Genius of love, sacado de la película-concierto Stop Making Sense (1984).



Cancionzaca, ¿eh? Pues cuál es mi sorpresa al encontrarme en youtube una versión del 2009 de un concierto celebrado en Tokyo. Chris ha echado una barriga que flipas y Tina parece un poco más arrugada pero siguen rocking the house:



Who needs to think when your feet just go?

jueves, 12 de noviembre de 2009

Rammstein en Madrid tour 2009: yo estuve allí

Y, señores, me quedé con ganas de más. No porque me supiese a poco, sino por todo lo contrario: colmaron mis expectativas, y ¿cuántas veces pasa eso en la vida? ¿eh? ¿EH? tirando a pocas.

Fue un conciertazo de cabo a rabo, con Fuego, Espuma, Metal y un Mar de personas que empujaron (¡empujamos!) el bote de Flake cuando se tiró al público durante Seemann. En verdad os digo que yo estaba ahí, brazos en alto, repitiendo para mí "¡que se ha tirao! ¡que se ha tirao!":


Y lo repetía para mí porque me tiré la mitad del concierto solo, autosuficiente total, sufriendo el épico poco que devino en avalancha y en la que casi morimos todos sepultados. Pero en el fondo somos civilizados y de actitud Juancarlistaprimera (campechana, vamos) y no pasó nada de nada.

También sentí la caricia de las llamaradas, la humedad de la espuma lanzada mediante un cañón con forma de pene y el roce con un montón de maromos sudorosos. Con el amigo Chus he elaborado una reseña (tal vez algo más larga que las reseñas de verdad) que hemos colgado en PepinoNews y que podéis ver pinchando en esta frase subordinada tan azul.

Al próximo concierto ni se les ocurra faltar.

lunes, 28 de enero de 2008

Mamá ladilla y papá Llors

Impresionante el concierto en la Gruta77 de Mamá Ladilla. Llors Merino, miembro fundador del grupúsculo, bajísta, segundo vocalista y puto amo en resumidas cuentas, deja la banda en febrero, y la de ayer fue su última actuación en la capital del reino.

No decepcionaron. Se definen como punk-rock progresivo y zafio, pero Mamá ladilla, ante todo, es indescriptible. Escatológicos, surrealistas, maestros del lenguaje... lo que vosotros queráis. Empezaron en 1994, con Juan Abarca como cabeza visible, virtuoso guitarrista, cantante, compositor y lo que haga falta; Llors Merino al bajo, haciendo la segunda voz, y Ferro, el melenudo del trío, en la batería.

Desde el nombre del grupo hasta el de las canciones, pasando por el de los discos, dejan claro de qué van. "La pilila del Wojtyla", "Autorretrete" o "Ya tardas, bastardo" bastan como ejemplos para ilustrar la senda que siguen las clarividentes mentes del trío.


Como digo, no decepcionaron. Empezaron con exquisita impuntualidad hispánica, como dicen ellos, unos cuarenta minutos tarde. Sin embargo, no nos aburrimos nada, porque había un entrañable tarado que nos amenizó la espera con los greatest hits de Manolo Kabezabolo, destacando God save de Queen:

God save de Queen
Qué rico está el spiz
Que entra por mi nariz
Y me pone feliz!

Al margen del concierto alternativo, los Ladilla empezaron fuerte, con el Surfin' Papa. A partir de aquí, entre los pogos, la nebulosa del humo de los petas, los minis voladores y los sobaquillos, no recuerdo exactamente cómo fue la lista de canciones, pero se hará un esfuerzo. TocaronSancho Panza del rock, y luego Atente a tu tonta tarea, a la cual añadieron, como en el video, una intro de los Hombres de Járrelson. Esa de la gente que se enamora y lo deja, Flípalo, y luego Difamando el mercado , y, por supuesto, la genial Tú mismo. Mencionaron a Bruce Lee antes de tocar Loli Lee, y se avergonzaron de todo un poco.

En este punto, se produjo un hecho sin precedentes que me hace creer que la humanidad no está condenada y que aún quedan cosas buenas por las que luchar. Cuando un tipo de dos metros diez pisó a uno de mis colegas, en medio de un brutal pogo, se giró hacia él, le puso la mano en el hombro, y le pidió perdón. Es la primera vez que he visto eso, y probablemente será la última, pero lo recordaré por los siglos de los siglos.


Mención especial para Cunilingus post mortem, donde dejan claro que, realmente, son los putos amos. Esta canción nos dejó otra curiosa escena. Tras tocarla, Juan Abarca soltó un "CUNILINGUS POST MORTEM!!". Una chiquita, de una edad estimada entre los quince y los dieciséis, que llevaba en primera fila todo el concierto, se giró hacia sus amigüitos y soltó un "oiggg qué asco, no?" un tanto fuera de lugar.

También tocaron Prebostes taraos, la grandiosa Obcequeitor, Janfri Güein, una gran versión de Devórame otra vez llamada Devórate otra hez, bellísima Ven, y esa obra maestra llamada Garrulismo máximo, con los geniales versos de "El eslabón perdido yyyyy GOOOL! 28.000 a cero! Una nueva hazaña de España!!!". No faltó Cosas que joden.

Para terminar se tocaron "la lenta", o sea, Tu bar. En este punto (más o menos), Llors empezó a despedirse, y "nos dedicó" ("o sea, os la dedico, pero no va por vosotros, eh? que conste!") la gran Hijoputa. También apareció por allí Mepende mix , y el final apoteósico, apocalíptico, que se tradujo en El Gran Pogo TM, con esa bestialidad sin sentido que es, a partir del 1:27, ATACA! (la primera comunión yo la hice con resaca, un parche en el ojo, y ron en la petaca)


Me dejo alguna, pero bueno, tampoco tengo tan buena memoria. Faltaron algunas míticas, pero se les perdona porque en general fue un concierto de sobresaliente. Una despedida a la altura del que se marcha. Llors se emocionó un poco, ya se sabe, sus últimos conciertos y tal, es normal. Fue una suerte enterarse del concierto, porque al Festiválgame, promocionado en este nuestro Pepino no pudimos asistir, y queríamos oir a Mamá Ladilla antes de que el cambio de bajista se cumpliese. Y con esto y un bizcocho, pido perdón por el tocho.