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miércoles, 15 de julio de 2009

It must be love

Hace unos cuantos años, la marca Bosch empezó a utilizar un cover en los anuncios de sus electrodomésticos. Con Bosch tu cocina es la mejor, con Bosch qué placer es cocinar era en realidad una versión del Our house, in the middle of the street, de la banda de ska británica Madness.

Hay quien se queja y se tira de los pelos cuando una de sus canciones favoritas es adaptada para promocionar un producto, pero yo solo puedo darles las gracias a los encargados de la campaña que me descubrió el que con el tiempo se ha convertido en uno de mis grupos musicales favoritos.

Poco después del inicio de la campaña de Bosch, o tal vez fue antes, o quizás al mismo tiempo, otro anunciante (no sé si era Mapfre, quienes ahora utilizan el ÉPICO 4º movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak) utilizaba otra canción de Madness en spots. Esta vez no era un cover, sino la canción original de Madness, It must be love.



Si esto no es una canción redonda, que baje Zappa y lo vea. Lo mismo se puede decir del video, muy en la línea de otros videoclips del grupo. La primera vez que lo vi me dió un bajón increíble: ¡una declaración tan bonita y resulta que es demasiado tarde para que llegue a oídos de quien debería recibirla! Parece querer avisarnos de que hay que decir las cosas hoy, porque mañana puede ser demasiado tarde.

Junto con Our House esta es, probablemente (y sin el probablemente) la canción más conocida del grupo. Pero resulta que no es la versión original de It must be love.



El honor de haber compuesto semejante pepino recae sobre un desconocido (al menos para el gran público) Labi Siffre, quien escribió la canción en 1971, diez años antes de la versión de Madness.

En lo que me parece un sincero y bonito homenaje, Madness contó con Labi Siffre para el video de It must be love. Si no os habéis dado cuenta, echad un ojo. Minuto 3, segundo 7 del videoclip de Madness. Ahí sonríe y guiña el ojo uno de tantos autores olvidados injustamente, tal vez satisfecho de que su canción haya llegado tan lejos aunque haya sido sin él.

Esta entrada debió ser escrita por Flautistillo, quien me descubrió al señor Saffri, pero como es un vago, asumo yo el papel de Rescatador de Grandes Hombres y Mujeres Olvidados que Merecen Ser Recordados.