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domingo, 1 de noviembre de 2009

Periodismo de (poca) calidad: El País y el cine de terror

Ayer El País publicó un reportaje firmado por Gregorio Belinchón y Carmen Pérez-Lanzac llamado "¿Es insano el cine de terror sádico?". Es uno de los peores reportajes que he leído en mucho tiempo, tendencioso, poco y mal documentado y con un tufillo moralizante que da ganas de vomitar, además de tener el titular más feo de la historia, pero de lectura OBLIGADA para darse cuenta de en qué se está convirtiendo ese periódico y el periodismo en general. Recuerda un poco a las informaciones sobre piratería, descargas en Internet y delincuencia que publican ahí también, con esa sensación de lamida de culo al Gobierno que pone los pelos de punta.

Cualquiera con dos dedos de frente y un poco de idea sobre el tema tratado podría haber hecho un trabajo mejor. Frases como "Pero, ¿en qué consiste Saw? Su protagonista, Jigsaw, es un asesino en serie que obliga a sus víctimas a automutilarse o a matar a un compañero de penurias para salvarse.Son filmes repletos de juegos macabros, sadismo y sangre que sólo encuentran una posible comparación con Hostel (2005) y su continuación, Hostel 2 (2007)" denotan una clara falta de documentación que engaña al lector, que creerá que no hay nada más perturbador que esas películas en toda la historia del cine. Entre los testimonios a los que dan cancha mi preferido es el del psicólogo experto en cine (eso dicen) Luis Muiño: "Yo vi un trozo de la primera entrega de Saw y me pareció una película insana. Transmite una narrativa sádica y pretende hacer negocio a partir de fomentar una forma de afrontar los problemas brutalmente insana. No hay que engañarse. No es arte. Lo que va a ocurrir al darle la categoría X es simplemente que van a sacar menos dinero. No es censura. Aunque parezca mentira, porque soy un tipo de izquierdas, me parece muy bien. Desde mi perspectiva, películas que hacen dinero causando malestar psicológico es mejor que se pasen en salas X. Es como escuchar durante dos horas a un violador diciendo que todas las mujeres son iguales y no contrariarle. Y conste que soy un gran aficionado al terror, pero esta saga promueve que salgamos del cine peor de lo que entramos. Desde el punto de vista del arte no la censuraría, pero desde el punto de vista de un psicólogo, sí". Ahora vas y lo cascas. "Yo vi un trozo de...", "fomenta una forma de afrontar los problemas brutalmente insana", "aunque parezca mentira, porque soy un tipo de izquierdas". Acabáramos.

Si algo podemos decir en favor de El País es que pasar de considerarse el diario independiente de la mañana a presentarse como el periódico global en español fue un acierto y un ejercicio de aceptación envidiable: no todo el mundo asume que es un mercenario y que según lo que le convenga publicará esto o aquello, de esta forma o de esa otra. Y con todo sigue en la élite de los medios de comunicación de este país. Me lo expliquen.

Y ahora escuchemos a alguien con dos dedos de frente, como Quentin Tarantino en este épico enfrentamiento con Lo Peor de la Prensa, encarnado aquí en un Paladín Oscuro que seguramente habría intentado comerse al pobre hombre de haber coincidido en el mismo plató:



domingo, 10 de mayo de 2009

Orgullo y prejuicio y zombis

Grata sorpresa esta mañana al leer El País y encontrar este pequeño reportaje sobre algo de lo que ya hablamos aquí en febrero:

Los zombies de Jane Austen
Arrasa en ventas una versión bestial de 'Orgullo y prejuicio'

Desde una esquina de la habitación, el señor Darcy observó como Elisabeth Bennet y sus hermanas se abrían paso hacia el exterior decapitando zombi tras zombi mientras avanzaban". Éste es un extracto de Pride and prejudice and zombies (Orgullo y prejuicio y zombies) (Quirkbooks), una delirante versión del clásico de Jane Austen, Orgullo y prejuicio, donde los ataques de muertos vivientes se mezclan con bailes, planes matrimoniales y vestidos de corte imperio. Inesperadamente, la novela de Seth Grahame-Smith -autor también de Cómo sobrevivir a una película de miedo- se ha convertido en un pequeño fenómeno. Tras su publicación el pasado febrero, fue el tercer libro de ficción más vendido en Estados Unidos durante varias semanas, según el listado de The New York Times. Hollywood prepara ahora su adaptación al cine, y varias editoriales españolas pujan ya por sus derechos.

Parece que reinterpretar las novelas de la escritora victoriana en clave sobrenatural es rentable y, además, está de moda. Elton John produce Pride and predator (Orgullo y depredador), una película en la que los extraterrestres invaden Hertfordshire y perturban las clases de bordado de las hermanas Bennet. Aún no se ha empezado a rodar pero está previsto que se estrene en 2010. En junio, sale a la venta en EE UU Jane bites again (Jane ataca de nuevo), de Michael Thomas Ford, donde Austen es una vampira que ha pasado 200 años regentando una pequeña librería tras fingir su muerte en 1817. Un buen día decide empezar a vengarse de todos los que se han lucrado versionando su obra.

Aunque Grahame-Smith está seguro de que la escritora le indultaría: "Jane Austen tenía mucho sentido del humor". Él no fue capaz de terminar la versión original cuando era un adolescente. Cosa que no le impidió aceptar el encargo de su editor. "Un día me llamó y me dijo: 'Tengo una idea que creo que va a funcionar, pero sólo tengo el título: Pride and prejudice and zombies'. Y ya no pude parar de pensar en qué podría escribir". Introdujo en el argumento victoriano escenas con mucha casquería. Como la de la cena del señor Bingley: los sirvientes no aparecen y los invitados, al ir a buscarlos, descubren que alguien ha dejado una puerta abierta y que los zombies se los han comido. Aunque asegura que no quiere quedarse encasillado, tras el éxito de esta mezcla de té a media tarde y cerebros deglutidos, prepara "una biografía de ficción de Abraham Lincoln, en la que el ex presidente de Estados Unidos se enfrenta a los vampiros". Escalofriante.


Estos son los remakes y versiones que valen la pena, los que realmente aportan algo nuevo al original (o al menos lo intentan) e intentan no hacer siempre lo mismo.

Solo quería compartir esto con vosotros.

domingo, 5 de octubre de 2008

Cómo hablar de libros sin haberlos leído

Hoy el País Semanal trae un artículo sobre un libro llamado Cómo hablar de los libros que no se han leído, escrito por Pierre Bayard y que se editará próximamente en España.

El autor explica en este ensayo sobre literatura cómo opinar de algo sin tener mucha idea del tema. Según sus palabras, y para los que no se hayan leído el artículo, intenta "reflexionar sobre la esencia de la lectura", convertir los libros en objetos más mundanos y no "aterradoras llaves para ingresar en el mundo de la cultura", así como pretende "introducir la libertad y desterrar la culpa" de aquellos que no han leído tal o cual obra maestra y se sienten mal, o menos cultos por ello.

Además, asegura que le parece una pérdida de tiempo leer un libro entero en comparación con tener un conocimiento amplio en literatura.

Por otro lado quiere dejar claro que no es un libro contra la lectura ni nada parecido, pero cree que "no puede haber dos maneras de afrontar un libro: leerlo o no leerlo", sino que hay muchos grados, como no conocer absolutamente de nada un libro, o haberlo simplemente ojeado, o tal vez haberlo dejado a medias, lo cual no debería ser problema para opinar sobre ellos.

Mientras iba leyendo el artículo me iba acordando de todo lo que se ha escrito y he vivido relativo a ese tipo de situaciones, esas en las que alguien no quiere quedar por debajo de otra persona en materia normalmente cultural "¿Te gustó el séptimo sello más o menos que los 7 samuráis? Yo, sinceramente, prefiero a Pasolini". En principio, el ensayo de Bayard parece un libro medio humorístico, tal vez algo más serio que aquella tabla para hablar durante dos horas sin decir nada, o aquel artículo de La página definitiva donde se enseñaba a hablar de música sin tener ni puta idea, pero al fin y al cabo del mismo pelaje. Me acordé también sin quererlo de las técnicas de ligue de gente potórrica, pero en general lo que me sorprendió fue que me pareciese bien que el tipo defendiese hablar de cosas sin tener todos los datos que, en un principio, nos harían falta para emitir un juicio con buena base.

Una cosa que tenía clara antes de empezar la carrera de periodismo, pero que durante todo el primer año nos han repetido hasta el infinito y hasta la nausea es que debemos conocer todos los datos para poder emitir una información veraz y coherente. Si quieres dar tu opinión subjetiva de una obra debes, al menos, tener una base para poder hacerlo. O sea, que si quieres hablar de La chaqueta metálica, lo mejor es que la hayas visto entera e incluso un par de veces. Y, más en relación con el libro que comento, si quieres hablar de El Quijote lo mejor es que te lo hayas leído de cabo a rabo. Pero ahora ya no lo tengo tan claro. ¿No es también lícito poder opinar de una película que has visto solo 10 minutos y quitaste porque te pareció un bodrio, o de un libro del que solo leíste el primer capítulo y luego te quedaste dormido?

Parece que la clave es la sinceridad, que no quiere decir que debas dejarte humillar si no has leído tal obra, lo cual me parece estúpido y parece que este libro da las pautas para poder salir de una conversación difícil si no eres de los que te da igual que sepan que no has visto Cabeza borradora.

En el artículo se incluía un pequeño test para sincerarnos con nosotros mismos y darnos cuentas de que no es para tanto:

Libros para el test - Moby Dick, Ulises, A sangre fría, El ser y la nada, La letra escarlata, Lolita, El hombre sin atributos, Jane Eyre, El hombre invisible y Fiesta.

Las preguntas:
1- ¿De cuál de estos libros ha hablado con absoluto convencimiento sin siquiera haberle quitado el envoltorio? En mi caso del Ulises, que da pánico acercarse a él, y si la mayoría de la gente no puede ni llegar a la mitad por algo será...

2- ¿De cuál de estos libros no recuerda casi ni el título, pese a haberlo leído hace mucho tiempo? Vale, sí me acuerdo de Moby Dick, pero han pasado demasiados años como para que me acuerde mucho del libro entero

3- ¿De cuál de estos libros tiene una opinión suficiente, pues lo ha ojeado bastante? El hombre invisible, sin duda.

4- ¿De cuál de estos libros ha oído tantísimo que no piensa molestarse en leerlo? Me duele decirlo, de verdad, pero dudo mucho que alguna vez lea Lolita.

5- ¿De cuál de estos libros podría decirse que lo ha leído de principio a fin? A sangre fría. Y me gustó un montón.


Las ideas que proponen son interesantes, y al menos un poco rompedoras. Si me hubiese leído el libro sería ya la hostia. ¿Cómo lo veis vosotros?

lunes, 2 de junio de 2008

Ética periodística (II)

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