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jueves, 26 de agosto de 2010

Sueños distópicos

Este sueño es real y ocurrió hace una semana.

Y como todos los sueños, empieza in medias res. Nos encontramos en una sociedad futurista. No porque me lo hayan dicho o porque llevemos pistolas láser, pero es futurista, no me cabe la menor duda. Paseo con mis amigos futuristas, que no llevan cascos con pantalla ni jet-packs ni botas propulsoras, pero está claro que no nacieron en el siglo XX, por unos jardines preciosos, con cierto parecido al Retiro aunque más densos y opresivos. El suelo por donde paseamos de piedra. En los propios jardines, que imagino que serán inmensos, hay muchos edificios, casi todos con vidrieras y de aspecto vagamente bávaro. Una ciudad-jardín, o algo así, en cuyo centro hay un edificio enorme que me recuerda al edificio viejo de mi antiguo instituto y que por supuesto es donde vive quien manda.

Mientras camino con mis amigos entre el verde y el estilo germánico vamos comentando a quién vamos a votar en las próximas elecciones, que están al caer. Empiezan ellos a señalar a sus candidatos, todos distintos pero que comparten el eslabón más alto de la cadena. Es decir, que a pesar de votar a diferentes partidos, con diferentes ideas (más o menos), todos están supeditados a una mandataria superior, conocida como La Emperatriz. Da igual que votes a unos o a otros porque Ella seguirá allí, gobernando como siempre lo ha hecho, y como debe ser.

La Emperatriz viste una túnica blanca impoluta, es rubia, lleva un tocado que no recuerdo bien y sonríe sin malicia. Sin embargo, a mí no me gusta. Mientras seguimos hablando de las votaciones, yo estoy sombrío. Finalmente, en un arranque de sinceridad, me decido a hablar y les confieso que no estoy seguro de a quién votar, y que no quiero votar a La Emperatriz. Entonces todo cambia. A pesar de que no hay una imagen que represente el cambio de actitud de mis amigos hacia mí yo noto cómo la cosa se pone fea. No votar a La Emperatriz no se concibe, no puede ser. Mis amigos desaparecen de mi lado, pero yo noto su presencia y me pongo nervioso. Noto que conspiran a mi alrededor, que acabo de sentenciarme confesando que no me convence el sistema de gobierno.

Mientras la angustia de la pesadilla me agarrota aparece ella. No destaca demasiado entre la multitud, es morena y lleva unas gafas negras. Me llama desde un callejón, que es como todos los callejones de la ciudad-jardín: lleno de vegetación y sin olor a meados (ese debe ser uno de los logros de aquella sociedad futurista: que todo esté inmaculado, como La Emperatriz). La chica me cuenta que pertenece a un grupo de rebeldes anti-emperatriz que quieren derrocar a la tirana. Desde una calle paralela separada por un parterre nos observan sus compañeros, montados en un coche. No sé cómo me han encontrado, ni cómo saben que no me gusta La Emperatriz, pero lo saben, y ella me propone una misión suicida: votar en contra de La Emperatriz. Nadie lo ha hecho antes, o al menos nadie que yo recuerde, pero no sé si es porque el último sufrió las horribles consecuencias o simplemente porque no se concibe que alguien no vote por Ella. En cualquier caso, aunque no haya una Policía de esas que masacra a los que piensen distinto sí que hay una masa de adoradores de La Emperatriz que, tal vez por tradición, tal vez porque están convencidos, tal vez porque les han lavado el cerebro, harían cualquier cosa por Ella, como por ejemplo, eliminar a la disidencia.

Mis amigos ya saben que soy la manzana podrida del barril y eso me deja con todas las papeletas de morir antes de las votaciones. La chica de las gafas lo sabe, y por eso me propone demostrar mi desacuerdo frente a todo el mundo durante las votaciones. Palmar voy a palmar, pero si por lo menos consigo remover las conciencias de algunos, implantar la semilla del desacuerdo en algún cerebro y que desde ahí se inicie un cambio poderoso, no habrá sido una muerte en vano.

Como no tengo nada que perder acepto.

Es entonces cuando ella, conmovida por mi valentía, o tal vez sintiéndose culpable y haciéndole el último favor a un condenado a muerte, se desnuda entre la maleza y me invita a pasar una última noche con ella. También acepto, y es entonces cuando me despierto.

Luego me volví a dormir y conseguí inducirme algo parecido a lo que había estado soñando: ya estaba a punto de votar. Dibujaba en las papeletas la figura de La Empezatriz antes de dar mi golpe maestro, cuando la propia Emperatriz se acercaba a mí para preguntarme si había votado ya... y en ese momento de tensión me volví a despertar, y se acabó de verdad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Dark Star (1974)


En el siglo XXII la humanidad cuenta con el desarrollo tecnológico suficiente para empezar colonizar territorios más allá de la Tierra. La nave Dark Star se dedica a limpiar el camino a los colonizadores bombardeando planetas inestables que podrían poner en peligro la misión. En esta nave viajan cuatro miembros de la tripulación, quienes, solos en el espacio desde hace dos décadas, empiezan ya a mostrar ligeros síntomas de locura. Les acompañan en su periplo el ordenador de la nave (una suave voz femenina), un puñado de bombas inteligentes con las que destruyen sus objetivos y alguna que otra sorpresa.

Dark Star es el primer largometraje de John Carpenter con guión del también primerizo en aquella época Dan O'Bannon. Esta comedia de ciencia ficción parodia elementos de 2001: una odisea en el espacio, recoge otros de las novelas de Philip K. Dick y su parte central es la precursora de Alien, el octavo pasajero, que a la postre fue escrita por Dan O'Bannon unos años más tarde.


La muerte de O'Bannon el día 17 de este mes supone el adiós a un grande de la ciencia ficción, aunque haya sido Brittany Murphy la más llorada en los medios estos días por otras razones. Desafío total, Alien o El regreso de los muertos vivientes (esta también como director) no habrían visto la luz sin él.

Es el propio O'Bannon quien protagoniza la secuencia en la que la mascota de la nave, un curioso alienígena, escapa de su jaula y recorre la nave de cabo a rabo mientras un miembro de la tripulación le persigue. El alien pondrá en unos apuros (muy cine mudo) al astronauta, que no serán difíciles de reconocer en la versión madura y seria que firma Ridley Scott.



Efectivamente: el prototipo del monstruo de Alien es una pelota de playa

Pero no solo por su legado y por este Charlot interestelar merece la pena Dark Star. Carpenter y O'Bannon construyen una sencilla, divertida e interesante historia con muy poco dinero que todavía hoy, a pesar de que rechinen algunos de los efectos especiales, vale la pena revisar y ver por primera vez si es el caso. La estética de la cinta, reforzada por la banda sonora cuyo tema principal bien podrían haber compuesto los Creedence Clearwater Revival, mete al espectador de lleno en ese espacio estelar al estilo setentero que no apetece abandonar cuando acaba la película. Además, los lectores de P. K. Dick y Ray Bradbury reconocerán elementos de las historias de estos escritores en el film.

A pesar del subtítulo que le cascaron en la traducción al español (Aluniza como puedas) Dark Star no tienen mucho que ver con otras comedias paródicas de Leslie Nielsen y a ratos reflexiona sobre la soledad en la que viven los protagonistas o la consecución de metas que dan sentido a la vida. No es una comedia al uso, no es una película de ciencia ficción al uso, es DIFERENTE y encontrar algo diferente hoy ya es un logro.


Y si bien está lo que bien acaba, esta película no iba a ser una excepción. Cuando aquí hablan de bombas inteligentes se refieren a, realmente, bombas que discurren, que piensan y que responden a estímulos. Si en 2001: una odisea en el espacio era Hal, el ordenador, el avance tecnológico, quien ponía en aprietos a los protagonistas, aquí es, en general, todo software o hardware de la nave el que funciona defectuosamente (excepto el ordenador central, que lo único que hace es avisarles de que todo va mal). La bomba inteligente número 20 la que pone la puntilla, un ingenio científico al que hay que convencer mediante la fenomenología de que no debe explotar.


No dejéis pasar la oportunidad de echarle un ojo a esta rareza que, apesar de las puntuaciones que ostenta en la imdb y filmaffinity merece mucho la pena.

martes, 1 de diciembre de 2009

El día que hicimos la transición

"—Lo tengo —dijo en voz alta José Luis para llamarnos la atención.

Todos nos agolpamos alrededor de su consola. Los ordenadores habían encontrado el punto del cambio. En su pantalla tenía la portada de El País del 28 de febrero de 1977. En la versión que teníamos en nuestra base de datos, la versión de la historia tal y como había sucedido originalmente, los titulares eran los usuales de la época: huelgas, manifestaciones, declaraciones del gobierno. En la versión que traíamos del exterior sólo había un titular que ocupaba todo el ancho de la primera página: Carrillo asesinado. El periódico del día anterior era idéntico a nuestra versión pero el del día siguiente tenía esa ominosa noticia que había eclipsado a todas la demás.

—Ésta es nueva, ¿no? —comentó Rudy.

Nadie le contestó, en realidad no buscaba que nadie le respondiera.

—Pobre hombre, sólo le faltaba esto. Ya le han hecho de todo —continuó Rudy.

Durante el entrenamiento nos enseñan muchas de las tretas utilizadas para cambiar el pasado. Casi todas coinciden en el mismo esquema, simplemente matar a algún personaje conocido. Casi siempre se trata de las mismas personas: Hitler, Stalin, Kennedy... Pero Rudy tenía razón, aún no habían probado a asesinar a Carrillo en esa entrevista, era curioso teniendo en cuenta la cantidad de veces que el mandatario comunista era manipulado en un sentido u otro."


El día que hicimos la transición es un relato de viajes en el tiempo de Ricard de la Casa y Pedro Jorge Romero ambientado en España y finalista en los premios Ignotus de 1998. Podéis (debéis) leerlo íntegro en esta página.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Recon 2023

Starship Troopers + Them! (La humanidad en peligro) + Troma + Pollo jurásico =

sábado, 22 de agosto de 2009

Avatar


¿Qué es Avatar?

Avatar es la nueva película de James Cameron. Después de años alejado de la ficción el director de Terminator 2, Aliens y Titanic estrena el 18 de diciembre esta cinta de ciencia ficción. Lleva diez años con el proyecto y la expectación que se ha creado alrededor de Avatar es inmensa. Incluso excesiva: ahí tenemos a El País hablando de "el próximo gran clásico de ciencia-ficción" sin haber visto la película.

¿Por qué tanto revuelo con esta cinta?

Porque James Cameron es el autor de la película más exitosa de todos los tiempos. Titanic ganó 11 Oscar además de otro buen puñado de premios en 1997. Y antes de esto Cameron ya se había hecho un hueco entre los grandes directores de ciencia ficción con Aliens el regreso y Terminator 2, claros ejemplos de que "segundas partes nunca fueron buenas" es una frase poco acertada.

Y aún hay más. Avatar es una película hecha en 3D. La resurrección y mejora de esta tecnología y su uso como medida antipiratería han despertado el interés de todos. Algunos aseguran que va a revolucionar la forma de hacer y ver cine.

Por ahora poco se sabe de la trama de la película. No mucho más de lo que el teaser trailer muestra.

Pero ese trailer no está en 3D. Parece un videojuego de Blizzard.

Por eso ayer se celebró el AVATAR DAY, un pase especial en el que se proyectaban 15 minutos de la película como aperitivo de lo que llegará el 18 de diciembre.

Al principio del pase salía Cameron diciendo que "no iban a destripar la película" y luego se mostraban unas cuantas escenas sin mucha carga argumental para hacernos a la idea de cómo iba a verse la película cuando todos nos pongamos las gafas de 3D.


¿Y bien? ¿Era espectacular? ¿Va a revolucionar el cine?

Para responder convenientemente hay que esperar a ver la película entera el 18 de diciembre. Por lo pronto, a mí no me ha convencido, pero a lo mejor es porque salí con dolor de cabeza (qué blandengue).

No me pareció ni la mitad de espectacular de lo que debería haber sido si todo el revuelo causado está en consonancia con la calidad de la película. De todas formas todavía no conocemos gran cosa de la historia y es posible que sea genial. Y lo más probable es que se hayan guardado escenas increíbles para el estreno.

Para pronunciarse sobre la revolución del cine basada en el 3D hay que ser también precavido. Si no funcionó en el pasado ¿por qué debería funcionar ahora?. El tiempo dirá, porque por ahora no tenemos elemetos suficientes para juzgar o dar una opinión bien argumentada.

Más información:

Entrevista de la revista Variety a James Cameron

Análisis en profundidad de los 15 minutos.

Esta entrada también se ha publicado en PepinoNews

sábado, 25 de octubre de 2008

Kilgore Trout, el escritor más infravalorado de la historia

El misterio más absoluto envuelve la figura del escritor de ciencia ficción Kilgore Trout. Es curioso que no se conozca la fecha de su nacimiento, pero más curioso todavía es que no se conozca la de su muerte. Aunque mucha gente cree que se suicidó, tampoco es posible estar seguros de ello. Con los pocos datos disponibles que hay lo que está claro es que vivió durante la mayor parte del siglo XX, y que era estadounidense con residencia (no sabemos si tuvo alguna más) en Nueva York.


Trout fue un autor realmente prolífico. Escribió (se estima) unas 117 novelas y unas 2000 historias cortas, pero para su desgracia sus obras fueron infravaloradas y mal distribuídas, y la mayor parte de ellas se publicaron en revistas pornográficas a lo largo de toda su vida. Su género predilecto era el de la ciencia ficción, y puede considerarse que exploró ambitos que otros pasaron por alto. La mayoría de sus textos tienen un punto inquietante y hacen reflexionar sobre la condición humana.

Como es imposible abarcar toda su obra voy a centrarme en alguno de los relatos de los que tengo conocimiento y que más me han impactado o gustado.

The Money Tree es un relato de terror en el cual un árbol se alimenta de humanos. Para atraerles a donde sus raíces puedan echarles el diente el árbol da como frutos billetes y joyas. Los humanos se matan entre ellos por conseguir los frutos del árbol y acaban abonándolo.


This Year's Masterpiece cuenta la historia de una sociedad en la que el valor de las obras de arte se otorga con una ruleta de la fortuna. Una vez al año los ciudadanos envían sus obras al gobierno, y este hace girar la ruleta para estimar el valor de todas ellas. Ese año gana un tipo que había hecho un retrato de su gato, la única pintura de toda su vida. Es valorada en 1 billón de dólares, y se hacen colas kilométricas para admirar la pieza.

Plague on Wheels es una novela de fondo ecologista, en la que una raza de alienígenas con forma de coche han acabado con todos los recursos de su planeta hasta quedar al borde de la extinción. Una segunda raza de extraterrestres llega a este planeta y prometen a los seres-automóvil que su historia no será olvidada. Cuando llegan a la Tierra cuentan la historia de los coches vivientes, lo que provoca que los terrícolas empiecen a crear automóviles que terminarán devorando los recursos de su planeta.

Now it can be told
es una carta del Creador en la cual le desvela al único ser humano libre de verdad su condición y la condición de todos aquellos que le rodean, que no son más que "máquinas" puestas allí solo para él.

Albert Finney dio vida al escritor en El desayuno de los campeones, una película con Bruce Willis y Nick Nolte un tanto extraña. Trailer:



Podéis encontrar más información sobre él en su página de la wikipedia