sábado, 11 de julio de 2009

Basket Case


Esto ocurrió hace más o menos un año, en una de esas largas noches de verano que no terminan nunca.

Estábamos en un local colonizado por borrachos que casi podrían ser nuestros padres. La representación femenina, tres veinteañeras, se lo estaba pasando pipa y parecían no darse cuenta de los buitres que se congregaban a su alrededor.

Yo, que soy un tío recto, pasaba de las jovencitas y me dedicaba a algo que no recuerdo, aunque supongo que era observar a los machos ibéricos y su danza de cortejo. El caso es que terminé fijándome en la camiseta de uno de los borrachos: parecía de un equipo de fútbol pero en realidad era de ¡Serpiente Plissken!. Me acerqué al caballero que vestía tan elegante prenda y alabé su buen gusto cinematográfico y estético. En consecuencia, empezamos a hablar de cine. Pronto, otros borrachos cinéfagos se nos unieron y terminamos repasando un buen número de películas de serie B.

"Clases de cine para borrachos", lo llamó Destroyer, pero la verdad es que yo estaba sobrio. Hablamos de Posesión infernal, de Cube, de Plan 9 from outer space... lo normal, vaya. Entonces uno (de los que no eran yo) mencionó Basket Case. Yo había oído hablar de ella un poco, pero bastante poco. El tipo, con los ojos a punto de salirse de las órbitas y la lengua patinándole como consecuencia de la ingesta de tercios de Mahou, dejó claro que era una de las grandes obras del cine cutre de todos los tiempos. Se negó a dar datos del argumento, porque, según él, me iba a gustar más si la veía sin estar contaminado por otras opiniones. Le prometí y me prometí que la vería. Pero se me olvidó.

Hasta la semana pasada. Y confirmo: es una de las grandes obras del cine cutre de todos los tiempos.



AVISO para navegantes: si os gusta el cine cutre y no habéis oído hablar de la película recomiendo que la veáis sin leer más porque la voy a destripar un poco (nunca mejor dicho).

It goes like this: Duane es un chaval aparentemente normal que llega al Nueva York de principios de los 80 con cesta de tamaño considerable en brazos. Dentro de esa cesta está su deforme, monstruoso y ex-siamés hermano Belial (bonito y evocador nombre). Juntos buscan a los médicos que les separaron a sabiendas de que Belial iba a morir en la operación. Los doctores, alentados por el padre de los chavales, solo querían lo mejor para Duane: extirparle el horrible ser que tenía pegado al costado para que pudiese ser normal. Pero Belial no murió y los hermanos claman venganza cimentada en el amor fraternal.

A pesar de lo disparatado del argumento, la película tiene ritmo y el guión está cuidado. La trama no se revela de buenas a primeras, sino que fluye con naturalidad. Los datos van llegando poco a poco al espectador, que tiene tiempo de ir entretejiendo su propia historia de lo que pudo haber ocurrido para darle sentido a los actos de Duane. Ver la película sin saber NADA de la historia lleva, probablemente, a imaginar una historia que, al final, puede no ser tan sorprendente como la que propone el director y escritor Frank Henenlotter.



La técnica tampoco es mala. Se nota el presupuesto escasísimo, que, según cuentan, es el dinero que enseña al principio Duane, pero ¿qué esperábais?. Las escenas de Belial son, tal vez, las que más chirrían, sobre todo aquellas que utilizan el stop-motion para mover a la criatura. Sin embargo, el conjunto es más que decente para un producto de estas características.

Frank Henenlotter no se detuvo con Basket Case y firmó un par de secuelas más que tal vez sean ya un poco rizar el rizo. No las he visto, pero como muestra un botón:



Sus otras dos películas me llaman más la atención. Me recuerda un poco, salvando las distancias, a David Cronenberg. Así lo ven también en Taringa, donde comentan su última película, Bad Biology (2008): "Henenlotter ha unido fuerzas con el inusual rapero blanco R.A. The Rugged Man para producir una película que básicamente protagonizan una vagina y un pene, dos inadaptados homicidas, que están destinados a encontrarse."

Pero me apetece más todavía ver Brain Damage, sobre un tipo que tiene un parásito en el coco que le segrega una droga alucinógena a cambio de víctimas a las que devorar el cerebro. Intentaré que no pase un año hasta hacerlo.

No, no es cine para cualquier tipo de público. Úselo con precaución.

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